Sembrasol: La empresa de semillas y frutos secos que cosechó un matrimonio emprendedor



Un poco de historia

Al interior de la comuna de San Vicente de Tagua Tagua, en la región de Libertador General Bernardo O’Higgins, la planta de “Sembrasol” trabaja día a día en la producción, procesamiento y comercialización de 22 sabrosos productos derivados de semillas y frutos secos propios de la zona.

La empresa, que procesa cerca de 400 toneladas anuales de semillas de maravilla, cuenta con 75 trabajadores y abastece más de seis mil negocios del país. Dentro de ellos, supermercados, botillerías, locales y minimarkets de la quinta, sexta, séptima y octava región, además de la Región Metropolitana.

Sin embargo, la historia no siempre fue así...

En 2002, Joel Villablanca e Ingrid Escobedo quisieron cambiar su rutina. Sus trabajos consumían gran parte del día, por lo que decidieron buscar una opción que les permitiera convertirse en micro empresarios y compartir más tiempo como familia.

Con algunas dudas, Joel dejó su empleo y salió a recorrer la zona para saber qué tantas posibilidades tendrían con el proyecto aún no definido. Tras dos años de análisis, la apuesta fue clara: frutos secos y semillas de girasol. En la región, estas últimas solían cosecharse para la producción de aceite, pero no para su consumo como snack.

Joel le comentó a Ingrid su idea, y ambos confiaron en que Sembrasol sería la empresa que cambiaría sus vidas. Ya en 2004, el matrimonio puso todos sus esfuerzos para convertirse en dueños de un negocio integral y familiar que destacara el sabor y cualidades de los productos de la región.



En aquel entonces, el capital que tenían no era el suficiente para construir una gran empresa. Pero sí las ganas. Sin pensarlo dos veces, vendieron su auto y casa en San Fernando, y se mudaron a un terreno de 300 metros cuadrados que habían comprado antes de casarse. Fue allí donde construyeron a primera fábrica de Sembrasol, con solo 20 metros cuadrados.

Casi a modo de ensayo y error, aprendieron a potenciar al máximo las propiedades y sabores de los productos. De a poco, las semillas fueron dando frutos y la empresa fue creciendo. Al negocio se incorporaron familiares y vecinos. Algunos, ayudaban en la producción y, otros, a envasarlos desde sus casas. Por las tardes, la pareja recorría negocio a negocio para venderlos.

Tras el aumento de la demanda, en 2011 Sembrasol se trasladó hasta la localidad de El Tambo con una planta de 1.200 metros cuadrados. A la altura del kilómetro siete de la Ruta 90, la empresa trabaja para generar snacks saludables y ricos en nutrientes.

Una de las principales motivaciones del emprendedor matrimonio, fue resaltar los paisajes y productos de la sexta región, con el fin de hacerlo un lugar más atractivo para los mismos locatarios.

"Nuestro desafío fue poder ganarle el reto al destino, porque generalmente los jóvenes se van de la zona, la cual está llena de oportunidades. Pudimos generar una fuente de trabajo estable, sobre todos para las mujeres. Fue todo una apuesta más allá de negocio, que sin duda nos hace sentir mucho más orgullosos"